¿El verdadero descubridor del universo en expansión se perdió en la traducción?

El mayor descubrimiento astronómico del siglo XX puede haberse adjudicado a la persona equivocada. Pero resulta que no es culpa de nadie, excepto del propio descubridor original real.

En un artículo en el ejemplar del 10 de noviembre de la revista Nature, el astrofísico Mario Livio, del Instituto Científico del Telescopio Espacial, ha zanjado una creciente teoría de la conspiración sobre a quién es más justo adjudicar el descubrimiento del universo en expansión.

Durante casi un siglo, el astrónomo estadounidense Edwin P. Hubble ha tenido la fama por su histórico descubrimiento, que remodelaría toda la astronomía del siglo XX. Hubble informó que el universo se expande uniformemente en todas direcciones. Ésto resolvió el dilema de Einstein sobre por qué el universo no ha colapsado ya bajo su propia gravedad.

Irónicamente, Hubble nunca obtuvo el Premio Nobel por su descubrimiento, aunque astrónomos de dos equipos que descubrieron pruebas, de manera independiente, de un universo en aceleración, lo lograron en 2011. Pero Hubble consiguió que nombraran en su honor el telescopio más famoso de la historia moderna.

Hubble publicó su histórico artículo, en el que determinaba la tasa de expansión del universo, en 1929. Se basó en las velocidades de recesión aparentes (deducidas a partir de los desplazamientos al rojo) de las galaxias, medidas anteriormente por el astrónomo Vesto Slipher, junto con las distancias a las mismas galaxias, determinadas por Hubble.

El análisis de Hubble demostró que, cuanto más lejos se encuentra una galaxia, más rápidamente parece estar alejándose. La tasa de expansión cósmica se conoce como Constante de Hubble.

Pero dos años antes, un sacerdote y cosmólogo belga, Georges Lemaître, publicó conclusiones muy similares, y calculó una tasa de expansión similar a la que Hubble publicaría dos años más tarde.

Lemaître basó sus análisis en los mismos datos de desplazamiento al rojo de Slipher, los cuales se combinaron con estimaciones de distancias galácticas deducidas a partir de las observaciones publicadas por Hubble en 1926.

Pero el descubrimiento de Lemaître pasó inadvertido debido a que se publicó en francés, en una revista científica belga bastante poco conocida llamada Annales de la Société Scientifique de Bruxelles.

La historia habría terminado ahí, salvo porque el trabajo de Lemaître se tradujo posteriormente y se publico en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Cuando se publicó en 1931, algunos de los propios cálculos de Lemaître de 1927, de lo que más tarde se conocería como Constante de Hubble, ¡se habían omitido!

El hecho de que faltaban párrafos en el artículo traducido se ha sabido (aunque no estaba muy difundido) desde 1984. Ha habido una persistente especulación entre los astrónomos sobre “¿quién lo hizo?”. ¿Los editores de Monthly Notices eliminaron los párrafos? ¿El propio Edwin Hubble tuvo influencia y censuró el artículo para eliminar cualquier duda de que él fue el descubridor original del universo en expansión?

Tras bucear entre cientos de cartas de la Royal Astronomical Society, así como actas de las reuniones de la RAS, y material del Archivo Lemaître, Livio ha descubierto que ¡el propio Lemaître omitió los pasajes cuando tradujo el artículo al inglés!

En una de dos “reveladoras cartas” descubiertas por Livio, Lemaître escribió a los editores: “No veo conveniente reimprimir la discusión provisional de velocidades radiales, que claramente no tiene un interés real, y también la nota geométrica, que podría reemplazarse por una pequeña bibliografía de artículos nuevos y viejos sobre el tema”.

La cuestión que queda es por qué Lemaître borró, básicamente, las pruebas del crédito que merecía, por descubrir primero (al menos provisionalmente) el universo en expansión.

Livio concluye: “La carta de Lemaître también proporciona una visión interesante sobre la psicología científica de algunos de los científicos de la década de 1920. Lemaître no estaba obsesionado con establecer la prioridad por su descubrimiento original. Dado que los resultados de Hubble ya se habían publicado en 1929, no vio ninguna razón para repetir sus anteriores hallazgos provisionales de nuevo en 1931″.

Tal vez en la historia de algún universo paralelo, la gente se maravilla de las imágenes del espacio profundo del Telescopio Espacial Lemaître.

Fuente

Acerca de A. Arrieta

Físico egresado de la Universidad de Córdoba con sede en la Ciudad de Montería. Magister en Física de la Universidad Nacional de Colombia con sede en la ciudad de Medellín. Docente del Instituto Tecnológico Metropolitano (ITM) y docente adscrito a la Secretaría de Educación de Medellín. "Amarrar el conocimiento no te hace más sabio, en cambio compartirlo te hace más útil a la sociedad, trascender y no morir para siempre"
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