La Tierra «se tragó» otro planeta

INSTITUTO NIELS BOHR

La Tierra chocó con otro cuerpo celeste del tamaño de Marte y una composición parecida a la de Mercurio que aportó algunos raros elementos que forman parte del núcleo terretre y contribuyó a generar los campos magnéticos que protegen al planeta de la radiación solar.

El uranio y también el torio son dos elementos radiactivos que emiten calor a medida que decaen y son necesarios para generar la energía que impulsa el campo magnético del planeta, que nos protege del bombardeo constante de la radiación. Según una investigación publicada esta semana por la revista «Nature», este choque explicaría la abundancia en el núcleo terrestre de elementos tales como samario, neodimio, uranio y torio, elementos que normalmente son atraídos químicamente por la roca de silicato, que forma la corteza y el manto de la Tierra, y que en teoría no deberían disolverse por el sulfuro de hierro, que forma el núcleo externo de la Tierra.

«Pensamos que si el núcleo contenía una fuente de compuestos de azufre sin oxígeno (llamados sulfuros reducidos), el uranio y el torio podrían permanecer en él. Pudimos probar que era así», explicó Wood al rotativo norteamericano «Los Angeles Times». Según su modelo, el choque con este cuerpo habría hecho que el uranio pudiera haberse disuelto mejor en sulfuro de hierro. Esto a su vez ayudaría a que el uranio se sumiera hacia el núcleo de la Tierra, manteniendo en movimiento durante miles de años el campo magnético terrestre.

Para explicar esta presencia los investigadores de la Universidad de Oxford Anke Wohlers y Bernard Wood replicaron las condiciones que rodean la atmósfera terrestre mediante un aparato capaz de generar una presión enorme, lo que les permitió comprobar que la explicación más plausible de estos niveles es de samario-neodimio en la Tierra es que nuestro planeta hubiera chocado con un cuerpo celeste rico en azufre y pobre en oxígeno.

Un impacto que pudo formar la Luna

El año pasado, otra investigación basada en el análisis de rocas lunares permitió confirmar que nuestro satélite natural se formó a partir de la colisión contra nosotros de otro cuerpo de tamaño planetario hace unos 4.500 millones de años, un cuerpo al que los investigadores llamaron «Theia».

La mayoría de los científicos creen que la Luna se formó a partir del impacto contra la Tierra de un cuerpo del tamaño del planeta Marte, al que se le ha dado el nombre de Theia. La inmensa cantidad de escombros producidos por la colisión (probablemente la mayor de las sufridas por la Tierra en toda su historia) formó una densa nube de residuos alrededor de nuestro mundo que, obedeciendo las leyes de la gravedad, se fueron uniendo hasta dar forma a lo que hoy es nuestro satélite.

Fuente

Acerca de A. Arrieta

Físico egresado de la Universidad de Córdoba con sede en la Ciudad de Montería. Magister en Física de la Universidad Nacional de Colombia con sede en la ciudad de Medellín. Docente del Instituto Tecnológico Metropolitano (ITM) y docente adscrito a la Secretaría de Educación de Medellín. "Amarrar el conocimiento no te hace más sabio, en cambio compartirlo te hace más útil a la sociedad, trascender y no morir para siempre"
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