“Balones de fútbol” de carbono, una línea de investigación científica

imagen-16614321-2

Foto: REUTERS: La esférica mantiene el diseño compuesto por 20 hexágonos y 12 pentágonos.

Si definimos un icosaedro truncado diciendo que es un sólido arquimediano que consiste en un poliedro convexo cuyas caras corresponden a hexágonos y pentágonos que resultan de rebanar los vértices de un cuerpo geométrico tridimensional formado por 20 triángulos equiláteros, seguramente más de uno ha quedado confundido.

Pero si decimos que es un objeto con la forma de un balón de fútbol, entonces ya casi todos entenderán la apariencia que tiene.

La famosa ‘‘esférica’’ que estas semanas es protagonista en la Copa América Centenario, y que fue llamada ‘Ordem Ciento’, mantiene el diseño compuesto por 20 hexágonos y 12 pentágonos, introducido en la Copa Mundial de Fútbol de México 1970. En aquel momento, el ‘‘Telstar’’, de Adidas, era toda una revolución, y lo que antes parecía un balón de voleibol adquirió la estructura estándar de una pelota de fútbol blanca, con sus reconocidos parches negros (que correspondían a los pentágonos), y que al inflarse se aproxima hasta en un 95 por ciento a una esfera perfecta.

La innovación se notaba hasta en su nombre, que provenía del primer satélite artificial de telecomunicaciones en el planeta. El Telstar 1 y su gemelo (Telstar 2) revolucionaron en la década del 60 la televisión y las comunicaciones telefónicas. Pero, lejos de ser novedosa, la forma de icosaedro truncado había sido descrita por el gran científico de la antigüedad Arquímedes de Siracusa más de dos milenios atrás. Posteriormente, en el Renacimiento, fue popular en el mundo artístico y científico.

Leonardo da Vinci pintó esta figura, junto a otras seis decenas de formas geométricas, para ilustrar la obra Las divinas proporciones, una recopilación de aplicaciones de las proporciones matemáticas al arte, la geometría y la arquitectura, escrita por Luca Pacioli.

Lo realmente novedoso sería descubrir que, a nivel microscópico, la naturaleza ya había adoptado esta curiosa forma. Una molécula con la apariencia de pequeñísimos balones de fútbol sorprendió al mundo en 1985.Tres investigadores recibieron el Premio Nobel de Química en 1996 por encontrar una estructura molecular con 60 de los átomos base en la química de la vida: los átomos de carbono. Con un átomo en cada vértice (C60), los llamados fulerenos fueron descubiertos en el laboratorio y se establecieron como nuevas formas estables del carbono, de las cuales hasta ese momento solo se conocían el grafeno y el diamante.

Su aparición abrió caminos insospechados en temas de investigación en nanociencia, que probablemente transformarán la tecnología del futuro. ¿Cómo? ¿Qué relación tendrían con el impulso de la vida en la Tierra? Espere detalles mañana, en la segunda entrega.

SANTIAGO VARGAS
Profesor investigador del Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional.
@astrosvd

Fuente

Acerca de A. Arrieta

Físico egresado de la Universidad de Córdoba con sede en la Ciudad de Montería. Magister en Física de la Universidad Nacional de Colombia con sede en la ciudad de Medellín. Docente del Instituto Tecnológico Metropolitano (ITM) y docente adscrito a la Secretaría de Educación de Medellín. "Amarrar el conocimiento no te hace más sabio, en cambio compartirlo te hace más útil a la sociedad, trascender y no morir para siempre"
Esta entrada fue publicada en Otras Ciencias y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s