Primeras evidencias en la Historia de una posible exoluna

Representación de un sistema solar lejano - NASA/JPL-Caltech

La potencia de telescopios como el Kepler permite medir la luz que llega de las estrellas en busca de tránsitos, esos momentos en los que un planeta se interpone entre su estrella y el observador y produce una bajada de la luminosidad. Gracias a esto, se han catalogado hasta el momento más de cuatro mil exoplanetas, que es el nombre que se le da a los planetas que no están en el Sistema Solar.

Todo apunta a que muchos de esos otros sistemas solares tienen también sus asteroides, cometas y lunas. Este viernes, un estudio científico compartido en la web arXiv, y que, por tanto aún no ha sido publicado en una revista científica, ha sacado a la luz las que podrían ser las pruebas de la primera detección de la Historia de una exoluna, es decir, de un satélite situado más allá del Sistema Solar.

La investigación ha sido realizada por el equipo de David Kipping, investigador en la Universidad de Columbia (Estados Unidos), a partir de datos obtenidos por el telescopio espacial Kepler. La posible luna estaría girando en torno a un planeta que a su vez estaría en la órbita de la estrella Kepler-1625, situada a 4.000 años luz de la Tierra.

¿Cómo han podido detectar algo tan pequeño como una luna y que está tan lejos? ¿Acaso se puede localizar una luna midiendo el oscurecimiento que causa sobre la luz que llega desde las estrellas, como si fuera un planeta?

No exactamente. El equipo de Kipping ha usado otro «truco» para localizar posibles satélites. Ellos han medido la luz de la estrella que se refleja en el planeta para tratar de detectar oscurecimientos que se puedan achacar al paso de una luna.

¿Una luna tan grande como Neptuno?

Después de hacer esto, los investigadores han informado de que han registrado tres bajadas de brillo en el planeta a medida que giraba en torno a la estrella Kepler-1625. Según ellos, los datos apoyan con un nivel de confianza de 4 sigma (lo que quiere decir que esta opción es bastante robusta) que los cambios de brillo se deban a alguna causa externa, y no a una fluctuación aleatoria de los datos.

Sin embargo, los autores han reconocido que el planeta está tan lejos, a 4.000 años luz de la Tierra, que la luz con la que trabajan es muy débil. Además, han concluido que no se puede descartar que detrás de estas bajadas de brillo pueda haber otras causas.

¿Cuándo se podrá averiguar qué está pasando en la estrella Kepler-1625? El equipo de David Kipping espera que el Telescopio Espacial Hubble pueda verificar o derrumbar sus elucubraciones en un futuro no muy lejano.

Mientras tanto, han comenzado a hacer cálculos sobre esta posible exoluna. Si existiera, los astrónomos consideran que debería ser inmensa, tan grande como Neptuno, mientras que su planeta asociado debería de ser tan grande como Júpiter. Así, de una tacada, la primera exoluna descubierta también se convertiría en la mayor luna jamás observada.

Fuente

Publicado en Noticias Generales | Etiquetado , , | Deja un comentario

Astrónomos ven por primera vez cómo una estrella se convierte en un agujero negro

stsci-k4qb-620x349abc

La supernova fallida N6946-BH1 – NASA

Esperaban una explosión, pero solo hubo un requiebro. Astrónomos han visto por primera vez en la historia cómo una enorme estrella moribunda a 22 millones de años luz de la Tierra se ha esfumado para renacer en un agujero negro.

Cada segundo, una estrella supermasiva explota como una supernova en algún lugar del Universo. Ese es el final esperado para estos objetos gigantescos, pero la estrella N6946-BH1, situada en la galaxia espiral NGC 6946, conocida como la «galaxia de los fuegos artificiales» precisamente por el brillo de sus numerosas supernovas, simplemente se desapareció de la vista como en un truco de magia.

Según explican los investigadores en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, N6946-BH1 comenzó a iluminarse débilmente en 2009, pero para 2015 parecía haber dejado de existir. Para saber qué había ocurrido, los astrónomos sumaron al Gran Telescopio Binocular (LBT), que había detectado la aparición de la estrella, los telescopios espaciales Hubble y Spitzer de la NASA. Quizás la estrella todavía estaba allí, pero simplemente se había atenuado. Cualquier radiación infrarroja que emanara desde ese punto habría sido una señal de que todavía estaba presente, tal vez oculta detrás de una nube de polvo.

low_stsci-k4qb-u203993104313y2-510x140abc

La estrella renació como un agujero negro- NASA

Pero todas las pruebas dieron negativas. La estrella ya no estaba ahí. Por un cuidadoso proceso de eliminación, los investigadores llegaron a la conclusión de que, finalmente, la estrella debió de convertirse en un agujero negro.

Estos «fallos masivos» podrían explicar por qué los científicos rara vez ven supernovas de las estrellas más masivas, explica Christopher Kochanek, profesor de astronomía en la Universidad Estatal de Ohio. Al parecer, hasta un 30% de este tipo de estrellas puede colapsar en silencio en un agujero negro, sin que haga falta una supernova.

«La idea más aceptada es que una estrella puede formar un agujero negro sólo después de que se convierta en supernova», señala Kochanek. «Si una estrella puede caer sin llegar a ser supernova y todavía hacer un agujero negro, esto ayudaría a explicar por qué no vemos supernovas de las estrellas más masivas».

Para el coautor del estudio Krzysztof Stanek, la parte realmente interesante del descubrimiento son las implicaciones que tiene para el origen de los agujeros negros muy masivos, el tipo que el experimento LIGO detecta a través de las ondas gravitacionales.

(La investigación, en arxiv.org)

Fuente

Publicado en Noticias Generales | Etiquetado , , , | Deja un comentario

La lectura cambia el cerebro hasta lo más profundo

cerebro-lectura-knwb-620x349abc

El cerebro humano es sorprendentemente flexible y la lectura puede modificarlo

La lectura supone un reto enorme para el cerebro y sus efectos en el mismo son asombrosos, hasta el punto de que puede moldearlo y transformarlo profundamente, incluso cuando somos adultos. Esta es la principal conclusión de un nuevo estudio realizado con mujeres indias en la treintena, completamente analfabetas, cuyo cerebro se transformó de forma extraordinaria cuando aprendieron a leer y escribir por primera vez. La investigación, publicada en la revista Science Advances, viene a reforzar la idea de la increíble plasticidad del órgano que rige nuestras vidas y puede arrojar luz sobre algunos trastornos de la lectura, como la dislexia.

Leer es una capacidad tan nueva en nuestra historia evolutiva que no puede estar «grabada» en los genes. Cuando aprendemos a hacerlo, el cerebro debe pasar por una especie de «reciclaje»: Las áreas destinadas al reconocimiento de objetos complejos, como las caras, tienen que participar en la traducción de las letras. Y algunas regiones de nuestro sistema visual se convierten en «interfaces» entre lo que el ojo ve y el lenguaje.

La cuestión es que, hasta ahora, los científicos suponían que esos cambios se limitaban a la capa externa del cerebro, la corteza, que se adapta rápidamente a los nuevos desafíos. Pero resulta que la transformación que provoca abrir un libro y comprenderlo va mucho más allá. Investigadores alemanes del Instituto Max Planck de Psicolingüística y del Max Planck de Cognición humana y Ciencias del Cerebro, junto con científicos indios del Centro de Investigación Biomédica Lucknow y la Universidad de Hyderabad, descubrieron que cuando una persona adulta aprende a leer, su cerebro pasa por una reorganización que se extiende a estructuras profundas en el tálamo y el tallo cerebral. El relativamente joven fenómeno de la escritura humana, por tanto, cambia regiones cerebrales que son muy antiguas en términos evolutivos, e incluso partes centrales del cerebro de los ratones y otros cerebros de los mamíferos.

cerebrolectura-knwb-250x140abc

«Observamos que los llamados colículos superiores, una parte del tronco cerebral, y el pulvinar, situado en el tálamo, adaptan su actividad a la de la corteza visual», explica Michael Skeide, investigador en el Instituto Max Planck de Cognición Humana y Ciencias del Cerebro en Leipzig y primer autor del estudio. «Estas estructuras profundas ayudan a nuestra corteza visual a filtrar información importante, incluso antes de que la percibamos conscientemente». Curiosamente, cuanto más tiempo pasen sincronizadas las señales entre las dos regiones del cerebro, mejores serán las capacidades de lectura. «Creemos que estos sistemas cerebrales afinan su comunicación cada vez más al tiempo que los estudiantes se vuelven más y más competentes en la lectura», señala el neurólogo. «Esto podría explicar por qué los lectores experimentados se mueven de manera más eficiente a través de un texto».

Mujeres analfabetas
El equipo obtuvo estos resultados en la India, un país con una tasa de analfabetismo de alrededor del 39%. La pobreza sigue limitando el acceso a la educación en algunas partes del país, especialmente a las mujeres. Por lo tanto, casi todos los participantes del estudio , treinta en total, fueron mujeres en su treintena. Al comienzo de la formación, la mayoría no era capaz de descifrar una sola palabra escrita de su lengua materna Hindi. Se trata de uno de los idiomas oficiales de la India, basado en devanagari, una escritura con caracteres complejos que describen sílabas o palabras enteras en lugar de letras individuales.

mujeresindias-knwb-250x140abc

Mujeres analfabetas de dos aldeas de la India aprendieron a leer y escribir su lengua materna Hindi durante seis meses- Instituto Max Planck de Psicolingüística

Las participantes llegaron a un nivel comparable al de un niño de primer grado después de apenas seis meses de formación. «Este crecimiento del conocimiento es notable», dice Falk Huettig, del Max Planck de Psicolingüística y líder del proyecto. «Si bien es bastante difícil para nosotros aprender un nuevo idioma, parece ser mucho más fácil aprender a leer. El cerebro adulto resulta ser increíblemente flexible», afirma a ABC.

Los investigadores dicen que, en principio, el estudio también podría haber tenido lugar en Europa. Sin embargo, el analfabetismo es considerado como un tabú en Occidente, por lo que habría sido «inmensamente difícil» encontrar voluntarios. Incluso en la India, donde la capacidad de leer y escribir está fuertemente conectada a la clase social, el proyecto fue «un tremendo desafío, porque los retos logísticos eran inmensos». Los científicos reclutaron a voluntarias de la misma clase social en dos aldeas en el norte del país para asegurarse de que los factores sociales no podían influir en los resultados. Los escáneres cerebrales (resonancia magnética) se realizaron en la ciudad de Lucknow, a tres horas en taxi de los hogares de las participantes.

Luz sobre la dislexia
Según los investigadores, los impresionantes logros de aprendizaje de los voluntarios no sólo proporcionan esperanza para los adultos analfabetos, sino que también arrojan luz sobre la posible causa de trastornos de la lectura como la dislexia, que se cree puede deberse a disfunciones en el tálamo, una parte del cerebro que se modificó en el experimento con solo unos pocos meses de entrenamiento en la lectura.

Para Huettig, la «increíble» flexibilidad del cerebro humano «es una buena noticia. Nunca es demasiado tarde para aprender una nueva habilidad. Puede que aprender cosas nuevas complejas no sea tan rápido ni tan fácil para los adultos como lo es para los niños, pero es posible», asegura.

Fuente

Publicado en Noticias Generales | Etiquetado , , | Deja un comentario

Los agujeros negros supermasivos no solo destruyen, también son creadores de estrellas

A 600 millones de años luz de la Tierra, dos galaxias, conocidas como IRAS F23128-5919, llevan millones de años chocando. En el oscuro corazón de una de ellas, un agujero negro supermasivo está engullendo grandes cantidades de materia, como es habitual en estos voraces objetos.

Pero los científicos han encontrado ahí algo muy sorprendente. Por primera vez, han confirmado que los agujeros negros supermasivos pueden contribuir a formar estrellas. Gracias a los procesos que ocurren en los discos de materia que se acumulan a su alrededor, se libera una gran cantidad de energía que genera potentes corrientes de gas donde se activa el nacimiento de estrellas. Este resultado es importante para entender cómo ser forman y evolucionan las galaxias, y además ayudará a explicar por qué aparecen estrellas en el halo, una enorme región esférica que está en las regiones externas de las galaxias. Los descubrimientos, realizados sobre todo gracias al «Very Large Telescope» del Observatorio Europeo Austral (ESO), en Chile, han sido publicados en Nature.

«El hallazgo más relevante es que se ha descubierto que las estrellas se pueden formar en lo que llamamos “outflows”, corrientes de gas que provienen del centro de las galaxias y que fluyen hacia el exterior con una altísima velocidad», ha explicado a ABC Santiago Arribas Mocoroa, profesor de investigación del CSIC en el Centro de Astrobiología, y que ha participado en el estudio junto a otros miembros de su equipo.

Este es un fenómeno que se sospechaba desde hace tiempo, pero que no había podido ser confirmado experimentalmente. Al hacerlo ahora, por primera vez, se abre «una vía de creación de estrellas distinta a la convencional, lo que tiene implicaciones en la formación y la evolución de las galaxias», ha añadido el investigador.

Se sabe que las galaxias se forman a partir del gas que hay en el espacio, que está sobre todo compuesto por hidrógeno. Poco a poco, este gas se va acumulando en un disco que gira en torno al centro de la galaxia. Hay regiones de este disco en las que el gas se fragmenta en nubes, que a su vez empiezan a colapsar por efecto de la gravedad. Esto hace que aumente la temperatura hasta un punto que provoca el comienzo de las reacciones nucleares de fusión: es entonces cuando nacen las estrellas.

El halo de las galaxias

Esto explica por qué la mayor parte de las estrellas están en el disco de las galaxias. Pero no explica por qué en torno a los discos hay una gran región esférica en la que hay estrellas dispersas que se mueven a altísimas velocidades: el llamado halo galáctico. Una posible explicación podría ser que las estrellas que se crean en las corrientes de gas, formadas por los agujeros negros supermasivos del centro de las galaxias, las expulsan hasta allí.

milkystruc-kb7f-u203177247627ivb-510x350abc

Estructura de la Vía Lácta. En torno a un disco hay una gran región esférica donde hay estrellas dispersas- http://www.astronomygcse.co.uk

En esta ocasión, los científicos han descubierto estrellas recién nacidas, de solo decenas de millones de años de edad, que son más brillantes y calientes que las otras estrellas del disco de las galaxias observadas, llamadas IRAS F23128-5919. El análisis de su luz indica que estas estrellas se alejaban a una velocidad muy elevada del centro de la galaxia, y que se han originado en una corriente de gas creada por el agujero negro.

Estrellas «disparadas»

«Las estrellas que se forman en el viento, cerca del centro de la galaxia, deben de perder velocidad y comenzar a moverse hacia atrás, (hacia el agujero negro), pero las que se forman más lejos pueden subrir menor deceleración e incluso llegar a salir de la galaxia», ha explicado en un comunicado Helen Russell, investigadora en el Instituto de Astronomía de la Universidad de Cambridge y coautora del estudio.

«Es como lanzar un cohete. Si lo lanzas con la suficiente velocidad, escapa de la Tierra. En el caso de las estrellas creadas a partir de gas con muy alta velocidad, pueden llegar a salir de las galaxias y llegar al llamado medio intergaláctico», ha explicado Arribas. Además, tal como ha dicho, cuando estas estrellas distantes mueren, a veces pueden explotar en forma de supernovas, lo que explicaría por qué en el espacio intergaláctico hay presencia de elementos pesados, normalmente producidos a partir de estos fenómenos.

Roberto Maiolino, investigador de la Universidad de Cambridge y primer autor del estudio, ha sugerido que si las corrientes de gas de los agujeros negros supermasivos crean estrellas en la mayoría de las galaxias, según predicen algunas teorías, estamos ante «un escenario totalmente nuevo para comprender la evolución de las galaxias».

En opinión de Santiago Arribas, esto sería especialmente importante para entender las etapas en las que las galaxias eran más jóvenes. En aquel momento, el Universo era más denso y las corrientes de gas eran más potentes, por lo que, probablemente, «tuvieron una gran influencia en la formación de las primeras galaxias».

Curiosamente, este fenómeno de expulsión de corrientes de gas de los agujeros negros supermasivos es muy similar al de los agujeros negros estelares, mucho más ligeros. Sin embargo, estos últimos no tienen tanta energía como para permitir el nacimiento de estrellas, tal como ha explicado Arribas.

Fuente

Publicado en Noticias Generales | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Convierten una hoja de espinaca en tejido de corazón

espinaca-corazon-ku8h-620x349abc

En el interior de las hojas han latido células musculares cardiacas durante varios días – WPI

Científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison y de la Universidad de el Estado de Arkansas (Estados Unidos) han logrado convertir hojas de espinaca en un prototipo de tejido cardíaco humano. En concreto, han usado hojas modificadas de este vegetal como un «andamio» capaz de funcionar de forma similar al de un pequeño sistema circulatorio, y han conseguido que en su interior latieran células cardíacas. Los resultados de estos experimentos se han publicado recientemente en la revista «Biomaterials».

Según los investigadores, esto podría usarse más adelante para regenerar tejidos o quizás incluso para diseñar órganos artificiales. «Aún tenemos mucho trabajo que hacer, pero los resultados son, hasta ahora, realmente prometedores», ha dicho en un comunicado Glenn Gaudette, investigador en el «Worcester Polytechnic Institute» (WPI) y coautor del estudio.

Una de las problemas a los que se enfrenta la bioingeniería de órganos y tejidos, que trata de diseñar sistemas artificiales que emulen el funcionamiento de los órganos y tejidos naturales para curar enfermedades y heridas, es conseguir un modo de alimentar los tejidos. De momento, resulta imposible reproducir la complejidad y el pequeño tamaño de la red de «tuberías» que forma el sistema circulatorio de humanos.

Una red de tuberías

En la naturaleza, esta red está formada por «tubos» de varios calibres, de mayor a menor tamaño por arterias, venas, arteriolas, vénulas y, finalmente, capilares. Estos se ramifican por el cuerpo, formando una compleja red que recuerda a las ramas de un árbol, y transportan la sangre hasta todas las células del cuerpo.

montaje-espinacas-ku8h-510x286abc

Alimentación de las hojas de espinaca a través de tubos- YOUTUBE/WPI

El problema es que estas estructuras son muy difíciles de crear de forma artificial. Por eso, estos investigadores han decidido aprovechar tejidos vegetales con esta finalidad: «Las plantas y los animales usan distintas formas de transportar fluidos, compuestos químicos y macromoléculas, pero aún así, tienen unas estructuras vasculares sorprendentemente similares», han escrito los autores del estudio.

A lo largo de varios experimentos, los científicos «desnudaron» a las hojas de espinacas de sus células vegetales. Para ello usaron una técnica especial en la que aplicaron un potente detergente capaz de degradar las partes blandas de la hoja. Una vez retiradas las células, en las hojas tan solo quedó una estructura principalmente formada por celulosa, una sustancia que no produce rechazo en humanos, y que mantenía intacta la estructura del sistema circulatorio de las hojas.

espinaca-ku8h-u203180183962ssb-510x150abc

Técnica para retirar las células vegetales y dejar el sistema circulatorio intacto- WPI

A continuación, cultivaron células musculares cardiacas humanas en su interior, y lograron que latieran cinco días después en ese extraño medio. Algunas sobrevivieron hasta tres semanas. En una demostración, inyectaron un tinte rojo para simular la circulación de la sangre en las hojas translúcidas.

Además, inyectaron unas pequeñas esferas, de 10 micrómetros de diámetro (100 veces menos que un milímetro), un tamaño similar al de los glóbulos rojos, para comprobar si podían fluir por los vasos de la planta, y comprobaron que sí que podían hacerlo.

Los científicos han usado esta técnica con perejil y con raíces de cacahuetes. Esperan poder usar distintas plantas para diferentes finalidades: «La hoja de la espinaca es más apropiada para un tejido muy vascularizado, como el cardíaco, mientras que la Impatiens capensis, con sus vasos cilíndricos, parece ser mejor para un injerto arterial. A la inversa, las columnas de vasos de la madera podría ser útil para fabricar huesos artificiales, gracias a la fuerza y la geometría de su estructura», escriben los autores.

Tal como han informado en «The Washington Post», los científicos esperan poder usar esta técnica para hacer injertos más adelante. De momento, comprobarán que un andamio de estas características no sea rechazado por el organismo, después de ser insertado. Otra de las cosas en las que trabajarán será en aumentar el grosor de las hojas, para tratar de emular el tamaño de la pared del corazón y así diseñar un posible tratamiento contra infartos. Ya han adelantado que tratarán de aprovechar plantas como el brócoli o las coliflores para emular el esponjoso tejido de los pulmones.

Otros investigadores han usado antes los tejidos vegetales como un andamio para cultivar tejidos humanos. Recientemente, científicos de la Universidad de Ottawa, usaron células de manzanas y las rellenaron con tejido cervical.

Fuente

Publicado en Noticias Generales | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Las increíbles moléculas que se autoorganizaban antes del origen de la vida

135636_web-kw2e-620x349abc

Los biomorfos, en la imagen, son minerales que se autoensamblan y se parecen a los seres vivos – JUAN MANUEL GARCÍA RUIZ / CSIC

Aún se desconoce cómo surgió la vida en la Tierra. Algunos creen que las semillas básicas llegaron al planeta a bordo de asteroides y cometas, o bien que los ingredientes ya estaban en el planeta. Quizás los rayos, los volcanes y los mares fueron el caldo de cultivo idóneo para el primer ser vivo.

Un equipo internacional de científicos, dirigidos por Juan Manuel García-Ruiz, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha hecho un descubrimiento que puede ayudar a entender las circunstancias en las que apareció la vida. El hallazgo, presentado en Science Advances, confirma que en las condiciones de la Tierra primitiva, en las que no era raro encontrar agua muy básica (con un pH muy alto), era posible la autoorganización de pequeñas moléculas minerales. Entre otras cosas, estas eran capaces de formar biomorfos, estructuras inertes que tienen una forma, una textura y una simetría similar a las de los seres vivos.

«Este articulo demuestra que los fenómenos de autoorganización mineral pudieron tener lugar en la Tierra primitiva», ha explicado García-Ruiz a ABC. Además, tal como ha dicho, este avance sugiere que el fenómeno podría haber sido frecuente también en otros planetas similares a la Tierra.

Según este investigador, lo interesante es que, como «esas estructuras autoemsambladas también son catalizadoras de reacciones químicas prebióticas», este estudio abre la puerta a «buscar si ha existido acoplamiento químico entre ellas y las moleculas orgánicas que se formaban a su alrededor». Por eso, podrían ayudar a comprender cómo surgió la vida en la Tierra primitiva.

Aguas hiperalcalinas, ¿caldo para la vida?

Los investigadores han demostrado que la sílice es capaz de fabricar complejas estructuras minerales que se autoensamblan cuando están en presencia de agua hiperalcalina. Y, por primera vez, los científicos han podido reproducir este proceso en el laboratorio usando agua obtenida en un ambiente natural: una procedente de aguas de Ney Springs, en California (Estados Unidos).

figure2004-kljd-u2030129531213me-510x350abc

Biomorfo obtenido a partir de agua de las Fuentes de Ney, en California- JUAN MANUEL GARCÍA RUIZ / CSIC

Los valores de pH «extremadamente altos» de las aguas de Ney, que rondan el valor de 10, se derivan de la serpentinización, un proceso geológico en el que se generan moléculas orgánicas abióticas. «Aguas de este tipo estaban muy extendidas durante las primeras etapas de formación de nuestro planeta, antes de que la vida apareciese o cuando estaba empezando», ha destacado el investigador del CSIC.

Sin embargo, en la actualidad hay muy pocos lugares del planeta donde existan de este tipo. Hoy en día se pueden encontrar en el mundo submarino, en el entorno de las chimeneas negras. O en superficie, en aguas ligadas a la serpentinización, como las de las Fuentes de Ney, en California o en los lagos del valle del Rift, en Kenia y en Etiopía.

Tres formas de autoensamblaje

Gracias a esta investigación, los científicos han demostrado tres formas de autoensamblaje mineral. En primer lugar, los biomorfos, formados por diminutas partículas de carbonato de bario que van creciendo con la ayuda del sílice. «No hay bordes ni ángulos, sino superficies suavemente curvadas. Suelen ser indistinguibles de las formas características de organismos primitivos», ha detallado el investigador.

figure2010-kljd-510x286abc

Biomorfos obtenidos con agua no obtenida en medio natural- LIONEL CERVERA

En segundo lugar, los investigadores han obtenido agregados cristalinos de carbonato cálcico y sílice amorfo, denominados mesocristales, que imitan las complejas texturas de las conchas. Por último, también han demostrado que existe otra forma de autoorganización: la que tiene lugar en tubos huecos compuestos de membranas hidratadas de silicato metálico.

figure2006-kljd-510x286abc

«Estas estructuras son capaces de catalizar reacciones prebióticas derivadas de simples moléculas de carbón, como la formamida. Se conocen con el nombre de jardines de sílice», ha agregado el investigador del CSIC.

La investigación ha sido dirigida por Juan Manuel García-Ruiz, del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (mixto del CSIC y la Universidad de Granada), quien hace tres décadas descubrió y puso nombre a los biomorfos. Junto a él han trabajado Electra Kotopoulou y Leonardo Tamborrino, y además han colaborado los investigadores Oliver Steinbock y Elias Nakouzi, de la Universidad Estatal de Florida.

Fuente

Publicado en Otras Ciencias | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Marte tuvo anillos en el pasado, y los volverá a tener

anillos20marte-u1010737140806c-620x349abc

La ilustración muestra un sistema de anillos rodeando Marte – Purdue University Envision Center

No nos lo enseñaron en el colegio, pero es más que probable que en el pasado Marte, nuestro planeta vecino, tuviera un sistema de anillos capaz de rivalizar con el del propio Saturno. Y lo que es más, es casi seguro que volverá a desarrollarlos en el futuro.

Por lo menos, esa es la teoría recién publicada en Nature Geoscience por un equipo de investigadores de la Universidad de Purdue, en Indiana. David Minton y Andrew Hesselbrock, en efecto, han desarrollado un modelo computerizado que muestra claramente cómo los escombros lanzados por Marte al espacio tras el impacto de un gran asteroide hace 4.300 millones de años estuvieron “alternando” su forma y distribución a lo largo del tiempo, conviertiéndose en anillos planetarios o aglutinándose para formar varias generaciones de lunas.

El impacto debió de ser brutal, ya que la llamada Cuenca Borealis, en el hemisferio norte marciano y que cubre casi el 40% de todo el planeta, se formó precisamente tras ese impacto. Y por supuesto, como consecuencia de una colisión así, una gigantesca nube de escombros y rocas fue lanzada violentamente al espacio desde la superficie.

“Esta gran colisión -sostiene Hesselbrok-, podría haber arrancado suficiente material de la superficie de Marte como para formar un anillo“. Pero el modelo de Hesselbrock y Minton sugiere que a medida que el anillo se formaba y los escombros se alejaban lentamente del planeta y se extendían por el espacio, empezaron a aglomerarse hasta que, finalmente, formaron una luna. El modelo muestra también que, con el paso del tiempo, la atracción gravitatoria del planeta rojo llevaría esa luna a acercarse a Marte, hasta alcanzar el llamado “límite de Roche“, la distancia a partir de la cual las fuerzas de marea de un planeta desintegrarán un cuerpo celeste cuyas piezas solo se mantienen unidas por la gravedad.

Y eso es, precisamente, lo que está ocurriendo con uno de los dos satélites de Marte, Fobos, que se acerca cada vez más al planeta. Según el modelo, Fobos empezará a romperse en pedazos a medida que se acerque al límite de Roche, y se convertirá, de nuevo, en un sistema de anillos dentro de aproximadamente 70 millones de años. Los investigadores creen que este ciclo (de lunas y anillos) puede haberse repetido entre tres y siete veces durante los últimos 4.000 millones de años. Es decir, que Marte, según el momento, ha tenido lunas o ha estado rodeado por anillos.

Pero ese ciclo no puede durar para siempre. De hecho, cada vez que una luna marciana se rompe y da lugar a un anillo, la siguiente luna que se forme será hasta cinco veces más pequeña que su predecesora, ya que una parte de los fragmentos habrán vuelto a caer al planeta. Según el modelo, ese podría ser, precisamente, el origen de los depósitos sedimentarios encontrados cerca del ecuador de Marte y cuyo origen se desconoce.

En palabras de Minton, “durante las primeras fases de la historia de Marte, podrían haber llovido sore el planeta pilas kilométricas de sedimentos lunares. Así se explicarían los enigmáticos depósitos de sedimentos encontrados en Marte, de los que no tenemos ninguna explicación de cómo pudieron llegar allí. Ahora es posible estudiar esos materiales”.

Otras teorías sugieren que el impacto que creó la Cuenca Borealis llevó directamente a la formación de Fobos hace unos 4.300 millones de años, pero Minton cree que es poco probable que esa luna haya conseguido durar todo ese tiempo. Además, Fobos habria tenido que formarse muy lejos de Marte y habría tenido que atravesar, por lo tanto, la “resonancia de Deimos”, la más externa de las dos lunas del planeta. La resonancia ocurre cuando dos lunas ejercen influencia gravitacional la una sobre la otra, como sucede con las principales lunas de Júpiter.

Al pasar una y otra vez a través de esa resonancia, Fobos habría tenido que alterar la órbita de Deimos. Cosa que no ha sucedido, ya que su órbita es completamente estable desde hace muchísimo tiempo. “No ha sucedido mucho con la órbita de Deimos desde que se formó -asegura Minton-. Y Fobos pasando por esas resonancias no habría permitido eso”.

Ahora, Minton y Hesselbrock centrarán su trabajo en estudar cómo fue la dinámica del primer sistema de anillos que se formó tras el impacto del asteroide. Y también estudiarán los depósitos de material llovidos sobre la superficie marciana con la sucesiva desintregración de varias generaciones de lunas.

Fuente

Publicado en Noticias Generales | Etiquetado , , , | Deja un comentario